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Parque Nacional Los Glaciares
La estrella de todos los glaciares es el Perito Moreno
La estrella de todos los glaciares es el Perito Moreno
El Calafate, la ciudad de donde habitualmente se parte para la excursión al Parque Nacional Perito Moreno, y a su Glaciar, es una ciudad pequeña, pero sin encanto propio. Apenas varias calles paralelas sin monumentos y sin nada más que ser la ciudad dormitorio donde uno se aloja con la vista y los sentidos puestos en las maravillas que la rodean. Porque ahí radica su encanto. En los glaciares que tiene a su alrededor. Desde allí se parte no sólo para el Perito Moreno, sino también para el Onilli, el Upssala o el Spegazzini.
Otro atractivo es la pesca deportiva de especies introducidas en Lago Roca, Lago Viedma, Lago Argentino y río Las Vueltas.
Comentarios (2)
![]() escrito por un invitado, 06 mayo, 2008
No veas, la foto de los crampones de la portada del articulo por lo menos es del siglo 18, jajajaja menudas botas.
escrito por un invitado, 26 marzo, 2008
Una recomendación: no dejéis de hacer el trekking por el Perito. Dejad los miedos en el hotel, y el respeto, porque no es nada complicado si vas acompañado de un buen guía. Y la experiencia es enriquecedora.
Llega el gran día; uno se levanta ansioso, nervioso… recuerdo aquella vez que vi en la televisión cómo echaban la rotura de uno de los brazos del Glaciar, y cómo caía al Lago, donde levantaba una ola gigantesca entre los gritos de euforia de quienes se hallaban allí apostados esperando el momento. Y desde aquel día se me quedó marcado el hecho de viajar a ese Glaciar. Ese día, al fin, había llegado. Pocas horas después estaría sobre él. Ochenta kilómetros separan el Parque Nacional Perito Moreno de El Calafate: una hora en autobús, aproximadamente. Una primera parada, una vez dentro del Parque para ver el Glaciar de lejos; para hacer las primeras fotos; y a medida que avanzas por la carretera, el paisaje a tu alrededor parece cambiar con cada kilómetro. Es como atravesar una puerta que te lleva a un mundo distinto. El frío, el blanco de la nieve, los lagos helados en los que flotan témpanos de hielo desprendidos de los glaciares, de colores y formas sorprendentes cada uno de ellos. Y de repente aparece ante los ojos la figura imponente del Glaciar Perito Moreno. Majestuoso, uno no puede sino sentirse pequeño a su lado. Una masa imponente de hielo de casi 60 metros de altura, que se derrama sobre el Lago Argentino. En uno de sus recodos el lugar tan fotografiado por medio mundo, cuando en el Canal de los Témpanos, el llamado Brazo Rico se rompe con un ruido ensordecedor, con un crujir que parece salir de las mismas entrañas de la Tierra y que te rasga los oidos. Recuerdas en ese momento que este Glaciar es uno de los pocos del mundo que día a día continúa su avance sobre las aguas de la Península de Magallanes. Es precisamente ese avance, unido a la presión que ejerce la lengua de hielo sobre la tierra, la que provoca que el nivel del lago suba poco a poco hasta casi 20 metros de altura, hasta que en un momento determinado, ya imposible de contenerse ni soportar la presión, al final estalla cayendo uno de sus muchos bloques al Lago. Y, con esos pensamientos, en un pequeño bote, los que elegimos hacer el trekking cruzamos hasta la orilla en que se alza maajestuoso. Allí, en una pequeña cabaña, junto a un bosque, dejamos nuestras mochilas, y nuestras viandas; cogemos la ropa adecuada, y nos encaminamos, sintiéndonos casi como expertos escaladores, hacia la base del Glaciar. Nos calzamos nuestras botas claveteadas, nos ajustamos las mochilas… y ¡¡ a alcanzar la cima !!. Pocos minutos después, sólo hielo, hasta donde alcanza la vista, nos rodea. Es un paisaje maravilloso; es una sensación impresionante. De soledad, pero al mismo tiempo, como decía antes, de libertad. Es como estar en el fin del mundo… y con admiración vemos como los pocos rayos de sol que parecen ser capaces de atravesar las densas nubes que están sobre nuestras cabezas, dibujan colores imposibles sobre el hielo. Un caleidoscopio de luces, de colores, de reflejos, de formas… Y para hacerlo aún más típico, empezó a nevar, haciendo la aventura aún más apasionante. Fue una hora aproximadamente, pero quizás sea una de las mejores horas que yo he pasado en mis viajes. A la vuelta, y ya más relajadamente, te dedicas a pasear tranquilamente por el perfecto entramado de pasarelas que tiene para poderlo visitar con tranquilidad, y realizar así el recorrido turístico que hacen aquellos que no realizan el trekking. El precio de la excursión fue de 80 dólares, pero quizá sean los 80 dólares mejor invertidos de mi vida. Repito, si váis al Glaciar Perito Moreno, no dejéis de hacer el minitrekking. Os veréis recompensados. Y ya, para acabar el día, a la vuelta, en El Calafate, que mejor que tomar, para reponer fuerzas, un buen cordero patagónico en el Restaurante La Tablita… pero eso… eso ya os lo contaré otro día… Javier Gómez. Escribir comentario
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